Cuando empecé a invertir en la bolsa de valores no estaba muy seguro de lo que hacía. No estaba seguro de si mis compras perderían valor en el momento de concretarlas o si aumentarían a cifras exponenciales. Además, me daba miedo que ese dinero que tanto me había costado ganar se desvaneciera, y encima no sabía cómo reportar mis inversiones en mi declaración de impuestos.